Hoy traigo una de esas leyendas urbanas que te encuentras por la red. Tal como está la productividad en España, no me extrañaría tuviera un trasfondo de realidad. Espero que al menos consiga hacer que brote una sonrisa.

Parece ser que se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por trabajadores de una conocida gran empresa española y otros por sus colegas de una empresa del mismo sector japonesa.

Se dio la salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento. Los japoneses llegaron a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso.

De vuelta a casa, la Dirección se reunió en comité en un conocido restaurante de Barcelona durante doce sesiones, para analizar las causas de tan bochornosa actuación, y llegó a la siguiente conclusión que, el secretario -una vez levantada acta- difundió en forma de comunicado a todo el personal de la empresa a través del correo electrónico:

“Se ha podido detectar que en el equipo japonés, en un alarde de antiguas prácticas de los hijos del sol naciente, tenía un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el español había un remero y diez jefes de equipo, por lo que para el próximo año se tomarán las medidas adecuadas”

Al año siguiente se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empezó a distanciar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas y media de retraso.

Dirección se volvió a reunir después de los sonados rapapolvos de Gerencia, esta vez durante un mes en un hotel en las Seychelles para estudiar lo acaecido y tras un minucioso análisis vieron que ese año el equipo japonés se había compuesto nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros. Por el contrario, el equipo español, tras las eficaces medidas adoptadas tras los resultados del año anterior, se compuso de un jefe de servicio, dos asesores de gerencia, siete coach y un remero. Por lo que el Comité de Dirección, tras un minucioso análisis de lo sucedido llega a la siguiente conclusión:

“El remero carece de motivación, es un jodio vago y ciertamente, incompetente”

De nuevo pasó un año y, como el lector puede suponer, el equipo japonés se escapó nada más producirse la salida. La trainera, cuya composición había sido encargada ese año al departamento de Nuevas Tecnologías –fibra de vidrio, calzoncillos de gore-tex, iPhone, GPS, etc.-, llegó con cuatro horas de retraso.

Tras la regata y a fin de evaluar los resultados, se volvió a reunir el Comité de Dirección con los representantes de la alta gerencia en la cuarta planta, o planta noble, del edificio de Dirección. Para los descansos entre reunión y reunión se optó por la contratación de expertas masajistas chinas y doce pinches franceses bajo la dirección de Ferran Adria. Al tiempo se llegó a la siguiente conclusión, según consta en acta:

“Este año, el equipo nipón, optó una vez más por una tripulación tradicional formada por un jefe de equipo y diez remeros. El español, tras una auditoría externa y el asesoramiento de los departamentos de Organización e Informática y el informe de un grupo de consultores, optó por una formación mucho más vanguardista y se compuso de un jefe de servicio, un cómitre a la antigua –látigo de siete colas y toda la parafernalia-, dos jefes de sección con plus de productividad, cuatro coach y dos vigilantes jurados con instrucciones concretas de no quitar ojo al remero, al cual, la empresa había amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso del año anterior.”

Tras varias jornadas de reuniones de Dirección con los diversos responsables de departamento y con el apoyo de un estudio de consultoría externo, se ha acordado que para la regata del 98, el remero será expulsado de la planilla de la empresa y sustituido por una contrata externa, ya que a partir de la vigesimoquinta milla marina se ha observado cierta dejadez en el remero de planilla, que roza el pasotismo en la llegada a la línea de meta. Parece ser que un jefe de sección escuchó como mascullaba, mientras bogaba a un ritmo a todas luces cansino y falto de fuerza: “Jodios cabr… nes a si os veáis como las bombillas, con el culo pegao al techo y las tripas ardiendo”. “Que os den por el cul…”. Algo de todo punto inaceptable.

5 COMENTARIOS

  1. Esta ilustración está excelente y muy acorde con los tiempos modernos. Prácticamente diagnostica los problemas empresariales actuales y proporciona las fallas más comunes de las altas direcciones corporativas.
    Muy bueno de verdad, lo voy a compartir con algunos compañeros de la oficina para que saquen sus propias conclusiones.
    Slds
    SM

  2. Hola amigos,

    La verdad es que he conocido alguna empresa en la que tenían pocos remeros y muchos comitres. Para liar mas la cuestión no todos remaban en el mismo sentido.

    La situación actualmente ya sabemos que está complicada. Las empresas comenzaran a quedarse con el personal justo, con esa columna vertebral que la mantega. Veremos en cuantas dejan al remero.

    Un saludo,

  3. Me ha encantado.

    Francamente sin liderazgo no existe el buen resultado del equipo, lo que ocurre es que no abundan los lideres entendidso en su “estrictus sensu”. Cuando el liderazgo falla, “los remeros” cunden con el ejemplo que tienen.
    Un cometido del lider es saber motivar a su equipo.

    Me quedo con la historia.

    Un saludo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí