Finaliza este agrio 2008 con la mirada en las largas colas del paro y una vela a San Cucufato, patrón de los desesperados, con la sana intención de que la lotería me deje, por lo menos, unos cuantos miles de euros, “p’a tapar abujeros” como dice todo aquel que orgulloso enseña su décimo por televisión. Que digo yo, que manía con tapar agujeros con euros. Cuarenta y siete millones de euros creo que nos cuesta tapar el último “bujero” del AVE. Menos mal que esto es cosa menor, según la ministra del ramo y de la rama. Ahora entiendo lo de tirar con pólvora del Rey.

en estos días hay optimistas razonablemente informados que deben acometer el cierre anual y perpetrar algunas páginas de la Memoria Anual de su entidad

Bueno, en estos días hay pesimistas –optimistas razonablemente informados- que deben acometer el cierre anual y perpetrar algunas páginas de la Memoria Anual de su entidad. Para comenzar el año con buen rollito, amor, paz y armonía, a los resultados fríos y con tendencia al descenso no estará de más salpimentarles con una buena dosis de comportamiento ético, social, laboral, ambiental y de respeto a los derechos de las personas. Con la que está cayendo, y la que se avecina, será bueno dar más protagonismo en la Memoria Anual a la parte de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y no comenzar la memoria con el caduco: “Señoras y Señores Accionistas y Accionistos” que encabeza la carta del Presidente, Director o Capitán General de la entidad de turno. Como digo, este año las memorias comienzan a pintar en rojo y eso, es malo, muy malo. Luego, lo mejor, dedicar un amplio espacio a decir lo buenos que somos y lo bien que lo estamos haciendo para capear el temporal, sin partir el velamen y sin contaminar la mar o el mar -tanto da- y eso sí, nuestras primeras palabras, dirigidas al mundo mundial.
En mi caso, puesto manos a la obra, de mi frontispicio craneal sólo brota lo de siempre y, con la colaboración de un post de SM, ahora brota menos que antes y tengo más dudas sobre la RSC. Quien no da más de sí, no da más de sí. Menos mal que San Cucufato, mala ruina tenga, no me ha dejado un solo euro de la lotería pero me iluminó para encontrar la Guía para la elaboración de Memorias de Sostenibilidad.
En muchas empresas la RSC se trata como un punto más pero la Guía para la elaboración de Memorias de Sostenibilidad sobre el desempeño económico, ambiental y social de la empresa propuesta por Global Reporting Initiative (GRI) tiene el status de marco de referencia para la elaboración de estos informes. No cuesta nada seguirla y, sinceramente, yo me he sorprendido de lo bien que visten: “respeto a la dignidad humana”, “no discriminación”, “sostenibilidad”, “protección del medio ambiente”, “coherencia con los compromisos adquiridos”, “transparencia”, “entornos accesibles”, “sensibilidad”, etc. Así, puestos aquí y allá pero con orden tienen una coherencia que maravilla. Ahora, hay que tener en cuenta que la información expuesta debe ser auditable.
En definitiva, en la publicación de la Memoria Anual 2008 no estaría de más darle mayor relevancia a la RSC creando una memoria anexa bajo el título de Memoria de Sostenibilidad de la mano del GRI. Sin duda, mejoraremos la opinión que se tiene de nuestra entidad pues en algunos casos trabajamos por la sostenibilidad pero, no sabemos explicitarlo adecuadamente.
Seguro que alguien a estas alturas –si sigue leyendo- dirá que más que identificarme con la dimensión social y ambiental de la empresa lo que busco es maquillar la primera memoria de la crisis, pero no, no es el caso. Como persona y persono de este país transparente, reserva moral y ética del planeta azul –o gris, según cada cual- , lo único que busco son motivos para hacer creer a los demás que en estos tiempos de tribulación aún es posible hacer las cosas adecuadamente.
Buenas noches y ¡Santas Pascuas! Que decía mi abuela.

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