Dice Joel Waldfogel , de la escuela Wharton de empresariales de la Universidad de Pennsylvania, que estas Navidades “los regalos que compra la gente para otras personas normalmente están desastrosamente elegidos para los gustos del receptor. Lo que los receptores pagarían por los regalos normalmente es menos de lo que pagaron los que los compraron. La medida de la ineficacia en la distribución del valor en el acto de regalar es la diferencia entre el grado de satisfacción por cada dólar gastado en el regalo y el rendimiento que habría tenido el dólar en las compras realizadas por el propio receptor.”

este año se desperdiciarán más de 16.000 millones de euros en regalos que a sus receptores les parecerán una verdadera castaña

En euros contantes y sonantes, según la investigación de Waldfogel, recogida en su libro Scroogenomics (La economía de Scrooge), este año se desperdiciarán más de 16.000 millones de euros en regalos que a sus receptores les parecerán una verdadera castaña, o bien con un valor menor al coste real que ha tenido para aquel que los adquirió.

Ciertamente no parece muy lógico “fundir la visa” en esta especie de locura colectiva que todo lo invade, desde que se encienden varios millones de lucecitas a finales de noviembre. De pronto, te encuentras con personas que afanosamente entran y salen de los comercios cargados de regalos, que en muchos casos, como dice el amigo Waldfogel, “están desastrosamente elegidos para los gustos del receptor”.

En breve, muchos comenzaremos a buscar el regalo más idóneo para alguien por Navidad, no sería malo emplear algo más de tiempo en conocer al receptor y quizá gastar algo menos -no está la economía para alegrías- pero con mayor acierto. ¡Toma almendra garrapiñá!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí