Te lo suelta así tu hijo, a bocajarro, sin contemplaciones y…, perplejo, con la vista nublada  le dices -¿moro quééééé….? Y es que el chaval, que está al día en lo de la pela, lleva un tiempo escuchando en casa: que si no te van a pagar, que si a 180 días, que si los del ayuntamiento son unos cabr…, que son ocho meses sin cobrar, que hoy cuento los amigos por morosos, que si voy a llamar al cobrador del frac, qué digo cobrador, al asesino de la cuchara y, claro, pasa lo del chaval. A su corta edad ha descubierto en internet que para cobrar, debes saber cómo y más aún, que los profesionales que estudian tan singular y hoy demandada habilidad, son escasos y se reúnen en morosologia.com

La morosidad es desde hace un par de años un campo en continuo ascenso

Dice Pere  J. Brachfield, fundador de Morosologia, único morosólogo existente en España -mercado en ascenso y un solo profesional, empleo seguro- que  la Morosología  ofrece un conjunto de soluciones, asesoramiento y técnicas de gestión que permiten optimizar la relación financiera de las cuentas de clientes y acelerar los flujos de caja.

En su página web podemos encontrar informes relacionados con la morosidad que en los tiempos que corren son de obligada lectura. De entre ellos me quedo con unos consejos básicos para aminorar el riesgo de impago:

  1. Tener un mejor conocimiento jurídico del cliente a través de informes jurídicos sobre su sociedad mercantil.
  2. Aumentar la juridicidad de las operaciones con contratos.
  3. Tener un mayor conocimiento de su situación financiera, solvencia, liquidez, moralidad, arraigo a través de informes financieros y comerciales investigados.
  4. Obtener los 3 documentos esenciales del tráfico mercantil: pedido, albarán y factura, debidamente firmados por el cliente para demostrar la existencia de la deuda y su cuantía.
  5. Domiciliar los cobros en una cuenta bancaria y utilizar el adeudo en cuenta norma 58 o norma 19.
  6. En clientes de mayor riesgo o en operaciones de importes elevados conseguir del cliente documentos cambiarios para el pago de las operaciones: cheque, pagaré o letra.
  7. Actuar inmediatamente reclamando amistosamente la factura al deudor a través de carta y teléfono.
  8. Solicitar informes actualizados sobre la situación financiera del moroso.
  9. Conseguir un reconocimiento de deuda firmado por el deudor y que entregue un documento cambiario para el pago de la deuda, preferiblemente pagaré o letra de cambio.
  10. En caso de incumplimiento de la promesa de pago hacer un requerimiento fehaciente al moroso reclamándole la deuda con los intereses de demora devengados según la Ley 3/2004 de medidas de lucha contra la morosidad.
  11. Si han transcurrido más de 90 días y no se ha conseguido una solución al impago, es aconsejable recurrir a profesionales de la recuperación de créditos, como son los bufetes de abogados especializados en reclamación de deudas o acudir a gestoras de recobro que sean miembros de la patronal ANGECO, asociación que garantiza la ética profesional de sus miembros.

Hoy mi hijo se reía al leer este post mientras colgaba en su habitación un poster de Barcelona y una fotografía de Pere. Le miré un poco mosca y me dijo -mira papá, tú siempre estás preocupado por vender, pero hoy y en el futuro, lo importante es cobrar-. ¡Joder con el mocoso!

Aquí puedes ver los documentos más relevantes de morosologia.com

No dejes de visitar riesgosymorosidad.com

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