Geólogos Emprendedores es una iniciativa del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos dirigida a las pymes y a los profesionales libres de la geología. Dicho así suena muy institucional, muy de folleto, muy de esos textos que parecen escritos con corbata y café recalentado. Pero detrás de esa definición hay algo bastante más sencillo y, a mi juicio, bastante más importante: reunir a los geólogos que desarrollan su actividad profesional como empresarios, autónomos o profesionales independientes, y ofrecerles desde el Colegio formación, apoyo, contactos y algunas herramientas que puedan mejorar su capacidad empresarial y profesional.

La idea es clara. Crear un punto de encuentro. Un espacio donde los geólogos emprendedores puedan compartir experiencias, dudas, problemas, soluciones y también alguna que otra cicatriz profesional. Porque emprender, en geología o en cualquier otro oficio serio, no consiste sólo en tener una tarjeta bonita, una web decente y muchas ganas. Consiste también en pelear presupuestos, buscar clientes, defender el valor del trabajo bien hecho y sobrevivir en un mercado donde a veces parece que todo el mundo quiere informes impecables, urgentes y, si puede ser, gratis.
La plataforma funciona con reuniones presenciales, con actividades periódicas y con información virtual distribuida a través de LinkedIn, que es la red profesional elegida como principal medio de comunicación. Allí se comparten documentos, convocatorias, debates y contenidos de interés para quienes forman parte del grupo. También se genera conversación, que no es poca cosa en estos tiempos en los que todos hablan mucho y escuchan bastante menos.
El tiempo pasa con una rapidez inusitada y Geólogos Emprendedores cumple ya tres años. Tres añitos, que se dice pronto. Lejos queda aquel vídeo de cabecera con el que arrancaba esta aventura y aquellos primeros balbuceos en los que todo estaba por hacer, por probar y, en algún caso, por inventar sobre la marcha. Porque las iniciativas nacen así: con una idea, cuatro voluntarios, mucho entusiasmo y la secreta esperanza de que aquello no se venga abajo al primer empujón.
Durante este tiempo hemos conseguido organizar un buen número de actos para los geólogos españoles. Nos hemos movido desde la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid hasta la delegación del Colegio de Geólogos en Barcelona y, sobre todo, por la sede que el Colegio tiene en Madrid, que ha sido casa, trinchera y punto de reunión para muchas de estas actividades.
En el haber de estos tres años quedan también documentos de interés para la profesión, encuentros, conversaciones, contactos y la creación de un grupo en LinkedIn que ha servido para mantener viva la relación entre profesionales más allá de las reuniones presenciales. Puede parecer poco para quien lo mire desde fuera, pero quienes saben lo que cuesta poner en marcha cualquier iniciativa dentro de una organización profesional entenderán que no lo es. Nada nace solo. Nada se mantiene por arte de magia. Y nada sale adelante sin que alguien dedique horas que casi nunca se ven.
El trabajo con Benito E. Rivera, Manolo Tena y Carlos M. Calvo ha sido especialmente interesante durante todo este tiempo. A ellos hay que sumar las últimas incorporaciones, Mirian Martín y Luis A. García, “culpables”, en el mejor sentido de la palabra, de algunos de los actos con mayor asistencia. Cada uno ha aportado su experiencia, su conocimiento, su entusiasmo y su forma de ver la profesión. Y entre todos hemos intentado que Geólogos Emprendedores sea algo útil, vivo y reconocible.
En lo personal, tengo que agradecer a mis compañeros de fatigas que me permitieran formar parte de este grupo, siendo como soy un no geólogo. Que aceptaran en no pocas ocasiones mi punto de vista, alejado del profesional de la geología, dice mucho de ellos y poco malo de mí, que ya es bastante. Yo he aportado lo que sabía: comunicación, organización, algo de estrategia, cierta insistencia y esa costumbre tan mía de meterme en jardines que luego hay que regar.
Pero llega el momento de dar un paso al lado.
No porque Geólogos Emprendedores termine. Al contrario. Precisamente porque la plataforma continúa, conviene que otros compañeros tomen el mando, aporten nuevas ideas, nuevas energías y nuevas formas de hacer las cosas. Las iniciativas que merecen la pena no pueden depender eternamente de las mismas personas. Si algo está vivo, debe cambiar de manos, respirar por otros pulmones y mirar el horizonte con otros ojos.
Nosotros dejamos ahora la primera línea de Geólogos Emprendedores con la satisfacción de haber puesto una pequeña piedra en el camino. No una catedral, desde luego. Tampoco hacía falta. Pero sí una base, una llama, una señal de que los geólogos que ejercen como profesionales libres, autónomos o empresarios necesitan espacios propios dentro del Colegio. Espacios donde hablar de empresa, de mercado, de clientes, de oportunidades, de dificultades y de futuro.
Sirva este breve post como despedida y como testigo. Una forma de decir que aquí queda lo hecho, con sus aciertos, sus errores, sus jornadas memorables y sus ratos de pelea silenciosa. Geólogos Emprendedores nació en 2010 con la voluntad de reunir, ayudar y dar visibilidad a una parte esencial de la profesión geológica.
Ahora corresponde a otros conservar esa llama.
Y, si es posible, hacerla arder con más fuerza.



















