Desde Unión Profesional me hicieron la pregunta y mi respuesta, publicada en su revista Profesiones en la siguiente:

En octubre de 2016 el hoy expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, aseguraba que veía posible enviar misiones tripuladas a Marte en un plazo menor de 15 años. En su artículo de opinión publicado en la web de la CNN Obama consideraba indispensable la colaboración del sector privado. “Llegar a Marte requerirá la continua cooperación entre el gobierno y los innovadores privados, y vamos bien encaminados”, escribió Obama. Tres meses más tarde, el inquilino de la Casa Blanca ha cambiado, y lo único que parece claro en la nueva administración Trump es que intentará reducir los costes de programas como el Space Launch System o la nave espacial Orion, reemplazándolos o aprovechando fondos de alternativas privadas. “Acuerdos público privados deben ser la base de nuestros esfuerzos espaciales; esto reduciría costes y nos sacaría de estructuras burocráticas”, indicaron Bob Walker y Peter Navarro, asesores de Trump.

consuela saber que de momento tenemos a Curiosity, esperemos que siga haciéndose esos increíbles selfis hasta cuando menos, 2050

Parece claro que la colaboración privada será indispensable para conquistar el planeta rojo, en este sentido, ya existen empresas con su mirada puesta en el espacio, no solo en Marte, que también, sino en objetivos más cercanos y accesibles que serán puntos intermedios para desarrollar la ciencia y la tecnología necesaria para afrontar un viaje a Marte, me refiero a lo que se ha dado en llamar “minería espacial”. De nuevo, como actor principal, el expresidente Obama firma en noviembre de 2015 la llamada “Ley del Espacio”, cuyo último título permite a las compañías del país la explotación minera espacial y la apropiación de asteroides y otros recursos espaciales por parte de personas privadas y empresas, si consiguen la tecnología para desplazarse y explotar esos cuerpos ricos en minerales como el platino, el oro, el hierro o el agua. Deja claro la ley que quien sea capaz de recuperar recursos de un asteroide tiene el derecho de “poseerlo, transportarlo, usarlo y venderlo”. Cual ratón sobre incunable un buen número de empresas se han lanzado sobre este nuevo El Dorado: Deep Space Industries, Orbital Science, Mars One, Bigelow Aerospace o Planetary Resources, que estima que algunos asteroides podrían contener todo el platino obtenido de minas terrestres en toda la historia y tener un precio de mercado de centenares de miles de millones de dólares. Considerando que son unos 12.000 los asteroides que cada año pasan cerca de la Tierra, y que en un 10% de ellos sería más fácil aterrizar que en la Luna, la fiebre por la conquista de los asteroides está servida y la batalla por explotar comercialmente las riquezas del espacio no ha hecho más que empezar.

También interesado en la minería espacial, pero con un ambicioso plan de “colonización marciana”, hay que destacar a SpaceX, fundada y dirigida por el empresario Elon Musk, está llevando a cabo misiones de carga a la Estación Espacial Internacional con su cohete reciclable Falcon 9. Musk, quien aún no ha llevado a ningún humano al espacio, anunció que su empresa tiene como objetivo que sus astronautas amarticen en 2025. De momento Musk no ha desvelado como solucionar la multitud de problemas que se presentan en un viaje así, como el soporte vital de los astronautas o la protección contra la radiación proveniente del espacio, entre otros.

El astronauta Scott Kelly pasó 340 días en la estación espacial y sirvió de conejillo de indias para estudiar los efectos que una estancia prolongada en el espacio tiene en el cuerpo humano, efectos que la ciencia debe mitigar –problemas cardiovasculares, atrofia muscular, pérdida de calcio en los huesos; eso por no hablar de los psíquicos y emotivos provocados por el aislamiento y la falta de contacto social- antes de enviar, con seguridad, un humano a Marte.

Si la minería espacial deberá resolver muchos de los problemas anteriores si quiere convertirse en realidad, otro punto intermedio en la conquista de Marte puede ser la vuelta a nuestro satélite, la Luna. Sin duda un buen lugar de “entrenamiento” para futuras misiones al planeta rojo. Ya en 2004 EE.UU. lanzó oficialmente el programa Costellation que tenía como objetivo alcanzar la Luna en 2020 y Marte en la segunda mitad de este siglo. Este programa fue cancelado por Obama en 2010.

No solo EE.UU. ha tenido como objetivo la Luna, China pretende enviar a sus taikonautas a nuestro satélite, a partir de 2020. Según el diario de Hong Kong «South China Morning Post», las autoridades chinas ya han encargado a sus científicos que estudien la viabilidad de una estación de radar habitada en la Luna.

En estos inicios del año 2017 lo único que parece claro es que la conquista del planeta rojo está más cerca. Que se hará con esfuerzos públicos y privados para desarrollar la ciencia y tecnología que solucione los innumerables obstáculos que hay en el camino. Las variables que pondrán la fecha definitiva de un humano en Marte son muchas, consuela saber que de momento tenemos a Curiosity, esperemos que siga haciéndose esos increíbles selfis hasta cuando menos, 2050.

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