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Manual del Baratero, o el arte de manejar la navaja

El cuchillo y la tijera de los jitanos. Madrid 1849.

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Cuentan las crónicas que en los tiempos de la Segunda Guerra Carlista, reinando Isabel II y su consorte Francisco de Asís y Borbón (también conocido como Paquita Natillas o Pasta Flora, como le llamaba el pueblo), apareció el Manual del Baratero. El Manual está fechado en 1849, año en el que fue abatido Andrés López, célebre bandido de la época e inspiración para el personaje televisivo Curro Jiménez.

En esa España de hombres que se vestían por los pies y mujeres que se vestían por donde quiera que se vistan las mujeres, apareció, como digo, esta pequeña obra. El Manual llegó a mis manos hace poco por casualidad en una edición facsímil de 2015: en él se explica cómo debe utilizarse la chaira (herramienta que cualquier paisano poseía en el momento, ya que «la navaja es, en fin, el arma propia de la clase trabajadora”), o en su defecto, el cuchillo o las tijeras; al fin y al cabo, este manual se creó para «instruir al débil para que sepa defenderse de las demasías del fuerte», es decir, para enseñar a defenderse en una época donde mentar la honra y tirar de navaja era todo uno entre los paisanos; en otros estratos sociales, que veían de poco fuste el uso de la navaja, se llevaba más el florete o pistola (independientemente de la entrepierna, véase Teresa Castellanos, maestra de esgrimistas, a quien se cita en el Manual). Aunque para estas personas el Manual fuese un escrito de poca monta, para la clase trabajadora, como el arriero, el trajinero, el artesano o el marinero, este manual era un instrumento indispensable, ya que «cuando en esta sociedad hay ciertos males irreparables para los cuales no bastan los preceptos de la religión, ni los tratados de la moral más sublime, ni sirven las leyes, ni alcanzan nada las medidas más eficaces, conviene adoptar un medio a fin de que dichos males sean menos crueles, y es aleccionar a aquellos hombres honrados y pacíficos que puedan verse acometidos por el peligro […], se hace necesaria la enseñanza del arte de manejar las armas«.

Esta obra, de autor desconocido, se divide en cuatro partes:

  • Primera parte: especificaciones técnicas de la navaja, sus nombres, giros, terrenos y posiciones, etc. Viene con algún esquema sobre giros y contragiros, y figuras que muestran golpes y esquivas.
  • Segunda parte: tipos de guardia, recortes, cómo engañar y golpear. Aquí se hace una descripción más detallada sobre los golpes que se pueden hacer; también con figuras para ilustrar el movimiento.
  • Tercera parte: sobre manejo del cuchillo.
  • Cuarta parte: sobre las tijeras y su manejo.

De entre los varios golpes que describe el Manual me quedo con el desjarretazo: golpe dado en la parte alta y por encima de la última costilla. Este golpe requiere de una gran habilidad por parte de quien lo ejecuta, dado que algunas veces puede abrir la columna vertebral en dos, por ello era un golpe muy estimado en la época, no por el que lo recibía, claro. Sin duda los paisanos de la época no escatimaban el reparto de «cariño» al adversario a la hora de echar un viaje.

El prólogo del Manual dice que «quizá habrá algunos que al ver el presente manual lo reciban malamente, suponiendo perjudicial su aparición, por ser la navaja el arma de los barateros, tahúres y otras gentes de vida airada». Hoy, en los días postreros de este 2022, la lectura de este Manual (que no te llevará más allá de una tarde), se antoja una curiosidad que me ha llevado a encontrar en el baúl de los recuerdos la vieja herramienta de Curro que puedes apreciar en la imagen de portada.

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Desde hace más de 30 años ha estado ligado y promoviendo actividades relacionando la geología y geociencias con los recursos electrónicos, internet y las redes sociales y científicas. Jefe de administración del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) desde el año 1990. En 1991-1996 Relaciones públicas y posteriormente responsable de marketing de la revista Tierra y Tecnología del ICOG. En 1993-1996 dirigió la publicación “El Geólogo” y en 1997 fundó “El Geólogo Electrónico”. Coordinador de las ediciones I a III del GEA-CD (recopilación y difusión de software para docentes y profesionales de las ciencias de la tierra y el medio ambiente en formato CD-ROM) entre los años 1996 a 1998. Colabora con la ONG Geólogos del Mundo creando su intranet y poniendo en marcha su página web institucional. Desde el año 2000 es responsable de calidad del ICOG (ISO 9001). Ha sido ponente en distintos eventos organizados por Unión Profesional y Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, sobre la calidad aplicada al sector colegial. Asimismo, ha impartido charlas sobre búsqueda de empleo y redes sociales en el ICOG, Unión Profesional y Universidad Complutense. En 2005 implanta el visado electrónico de proyectos en el ICOG. En el ámbito de las webs y redes científicas, es Community manager del ICOG. Webmaster de la revista Tierra y Tecnología, de la página institucional del ICOG, de la Escuela de Geología Profesional, de la Red Española de Planetología y Astrobiología y de la International Association for Geoethics. Delegado de protección de datos del ICOG desde el año 2018. Experto en digitalización del sector de colegios profesionales ha sido ponente en el taller virtual sobre la "Transformación Digital del Sistema Colegial", organizado por Unión Profesional y Wolters Kluwer en 2020. Ha sido distinguido como Geólogo de Honor por la Asamblea General del ICOG el 15 de abril de 2023.

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