Todo empezó, en realidad, unos días antes. Con un artículo en El Español, publicado el 3 de agosto, que titulaba sin rubor: “El mejor pueblo de Madrid para tener una casa de vacaciones, según la IA: ‘Es perfecto para hacer escapadas tranquilas’.”. Y uno, que ya conoce de qué va el cuento cuando los medios mezclan turismo, inteligencia artificial y pueblos hasta entonces olvidados, supo que aquello iba a traer cola. Porque claro, en el texto nos describían a Meco como “un gran desconocido para muchas personas” —como si fuésemos una especie de Shangri-La oculto tras la niebla del Henares— y añadían que nuestro casco antiguo es un “reclamo turístico notable”. Que sí, que está la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, monumental iglesia del siglo XV declarada Bien de Interés Cultural, y no seré yo quien le quite mérito a semejante joya. Faltaría más.

Luego entraban en terreno naturalista: “Este municipio que cuenta con un precioso entorno natural es muy conocido entre los amantes de la fauna, ya que pertenece a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de los ríos Henares y Jarama y la Cañada Real Galiana.”. Vamos, que si el artículo hubiera durado tres párrafos más, nos coronaban como la Doñana del noreste madrileño y organizaban avistamientos de cigüeñas con brunch de domingo.

Y cuando uno ya pensaba que la cosa quedaría en anécdota veraniega, llegó ayer Telemadrid con su informativo de sobremesa y su voz institucional.

“Meco, el lugar ideal para una segunda residencia según la IA. Destaca por su buena conexión con la capital, su baja densidad de población y precios más accesibles…”

Y me tuve que sentar, no fuera que con tanta modernidad me diera un aire. Que yo llevo en Meco más de veinte años. Viviendo, no veraneando. Con mis facturas, mi buzón, mi empadronamiento y mis paseos por la villa cuando el sol cae de canto. Así que esto de que mi pueblo es “ideal para una segunda residencia” según “la IA”, me dejó como al cordero cuando oye campanillas.

Porque, vamos a ver. ¿Qué IA? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cómo le hicieron la pregunta? ¿Con qué datos? ¿Con qué sesgo? Porque IAs hay muchas, como santos en la liturgia: las hay milagrosas, las hay embusteras, las hay con acento yanqui y las hay que, si no tienes cuidado, te recomiendan vivir en Mordor si dices que te gusta la naturaleza.

Este humilde labriego de la tecla —que no tiene la suerte de salir en Telemadrid pero sí la mala costumbre de preguntar— fue directamente a consultar a Grok, esa IA de un tal Elon Musk, ese profeta del siglo XXI que te vende cohetes, coches y, por lo visto, también oráculos digitales. Le lancé la pregunta como quien tira una piedra a un pozo:

“Si tuvieras que adquirir en la Comunidad de Madrid una segunda vivienda, viviendo tú en la ciudad de Madrid, ¿cuál sería el lugar ideal por densidad de población, calidad de vida y precio?”

Y Grok, tan serio como un notario sueco, me respondió: «San Sebastián de los Reyes.» ¡Hideputa! Ni para segunda vivienda deja a Meco esta IA del Mus, criada a golpe de código por un magnate que quiere colonizar Marte antes de pisar un mercadillo en Villalbilla. Nada. Ni una mención a nuestro pueblo. Ni al olor a cebada al amanecer, ni al canto de los mirlos a las siete de la mañana, ni a la gloria de comprar el pan sin hacer cola. Vamos, que si le pregunto por el mejor sitio para perder las llaves y encontrarlas tres días después donde las dejó uno, igual me recomienda un Airbnb en Pozuelo. Y no contento con darme nombre, me soltó una tesis doctoral con estadísticas del INE, precios por metro cuadrado, conectividad, zonas verdes y hasta los encantos de su vida nocturna. Vamos, que si me descuido me prepara la mudanza.

Ya digo, nada de Meco. Ni una mención. Ni una triste referencia al Verdoso, a nuestras cigüeñas, ni a nuestros parques infantiles cubiertos —que, por lo visto, ahora son prueba inequívoca de calidad de vida según la IA consultada por los informativos madrileños.

Y claro, uno se pregunta: ¿qué IA han usado los de Telemadrid? Porque esto no es como preguntarle a un amigo o a tu cuñado. A una IA, según cómo la entrenes, según lo que le preguntes y a qué intereses sirva, te puede recomendar desde un chalé en Valdemoro hasta una yurta en Mongolia.

Pero, vaya, la tele lo dijo:

“La IA no se equivoca”, aseguran desde el Ayuntamiento.

Hombre, decir eso en 2025 es como afirmar que internet sólo tiene cosas buenas. Un poco ingenuo, cuanto menos. O interesado, que ya nos conocemos.

Yo, que ya peino canas —y algunas hasta me las dejo crecer por molestar— no necesito que me lo diga un algoritmo para saber que Meco es un buen sitio. Ni perfecto, ni de catálogo, ni para ponerle un lazo y venderlo como destino turístico de fin de semana. Pero buen sitio, sí. Porque aquí hay aire limpio, calma de domingo por la tarde, paisanos —que a veces saludan sin conocerte— y precios que aún no han enloquecido del todo.

Eso sí, si empieza a venir el rebaño con sus segundas residencias y sus prisas de ciudad, igual lo que era bueno se convierte en otra cosa. Que no hay IA que arregle un pueblo al que le meten 20.000 habitantes nuevos en diez años sin dotarlo de médicos, autobuses, colegios o unas comunicaciones decentes —véase la infame carretera que nos une con Alcalá de Henares.

Así que, si algún listo con chaqueta de ejecutivo y mucha IA en la cabeza está pensando en parcelar el alma de Meco para vendérsela al mejor postor, que no cuente conmigo. Que yo no me vine aquí para tener una segunda residencia. Yo me vine para quedarme. Porque Meco, este rincón del este madrileño que huele a campo cuando llueve y a historia cuando escarbas, no necesita validación digital para ser lo que ya es.

Y que conste que no tengo nada contra Sanse, ni contra Torrejón, ni contra Boadilla. Cada cual con su encanto. Pero que no nos vendan a Meco como si fuera un producto de marketing basado en un oráculo de silicio. Porque los pueblos, como las personas, no se eligen con Excel, se descubren con los pies.

Lo dicho: ni segunda residencia, ni IA que valga. A Meco se viene con vocación de primera. Y el que no lo entienda, que le pregunte a su IA favorita.

Eso sí, que no sea Grok. Que ese ya tiene otras preferencias.

Resume el artículo con tu IA favorita

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Enrique Pampliega
Con más de cuatro décadas de trayectoria profesional, iniciada como contable y responsable fiscal, he evolucionado hacia un perfil orientado a la comunicación, la gestión digital y la innovación tecnológica. A lo largo de los años he desempeñado funciones como responsable de administración, marketing, calidad, community manager y delegado de protección de datos en diferentes organizaciones. He liderado publicaciones impresas y electrónicas, gestionado proyectos de digitalización pioneros y desarrollado múltiples sitios web para entidades del ámbito profesional y asociativo. Entre 1996 y 1998 coordiné un proyecto de recopilación y difusión de software técnico en formato CD-ROM dirigido a docentes y profesionales. He impartido charlas sobre búsqueda de empleo y el uso estratégico de redes sociales, así como sobre procesos de digitalización en el entorno profesional. Desde 2003 mantengo un blog personal —inicialmente como Blog de epampliega y desde 2008 bajo el título Un Mundo Complejo— que se ha consolidado como un espacio de reflexión sobre economía, redes sociales, innovación, geopolítica y otros temas de actualidad. En 2025 he iniciado una colaboración mensual con una tribuna de opinión en la revista OP Machinery. Todo lo que aquí escribo responde únicamente a mi criterio personal y no representa, en modo alguno, la posición oficial de las entidades o empresas con las que colaboro o he colaborado a lo largo de mi trayectoria.

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