Inicio Sociedad Martinezfrias, un sello para la Geología Planetaria española

Martinezfrias, un sello para la Geología Planetaria española

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos ha solicitado a la Comisión Filatélica del Estado la emisión de un sello conmemorativo dedicado al asteroide (19756) Martinezfrias, denominado así por la Unión Astronómica Internacional en honor del geólogo español D. Jesús Martínez Frías. Un reconocimiento que es motivo de orgullo para la geología española y una magnífica oportunidad para visibilizar la importancia creciente de la Geología Planetaria, recogida desde hace 25 años en los Estatutos del Colegio como función profesional número 39. Este humilde blog se suma sin reservas a la petición. Aunque, puestos a decirlo claro, un sello se me antoja poco: a Jesús habría que hacerle una serie completa.

2

Hay reconocimientos que llegan con fanfarria, alfombra roja y canapés tiesos de protocolo. Y hay otros que llegan de una manera más elegante: viajando por el espacio, dando vueltas alrededor del Sol, sin pedir permiso a ministros, subsecretarios ni asesores con carpeta. Ese es el caso del asteroide (19756) Martinezfrias, bautizado así en honor de Jesús Martínez Frías, geólogo español, planetólogo, astrobiólogo, investigador, divulgador, académico, sembrador de redes científicas y, para quien esto escribe, buen amigo.

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) ha solicitado formalmente a la Comisión Filatélica del Estado que se emita un sello conmemorativo dedicado a ese asteroide. Y la idea no puede ser más oportuna. Porque un sello no es sólo un pedazo de papel dentado con precio facial. Un sello, cuando está bien elegido, es memoria. Es reconocimiento. Es una forma pequeña, humilde y duradera de decir: esto merece ser recordado. En este caso, además, el sello serviría ante todo para poner en primer plano a la Geología Planetaria española, una disciplina que ha ido ganando sitio, prestigio y horizonte dentro de la geología de nuestro país. La figura de Jesús Martínez Frías no eclipsa esa reivindicación: la encarna. Su nombre en un asteroide permite contar una historia más amplia, la de una ciencia que ya no se conforma con leer la Tierra, sino que se atreve a interpretar Marte, la Luna, los asteroides y otros cuerpos del Sistema Solar.

No estamos hablando de un científico de escaparate, de esos que asoman cuando hay foto, micrófono y ocasión de ponerse estupendos. Hablamos de alguien que lleva décadas trabajando en geología planetaria, astrobiología, meteoritos, ambientes extremos y esos territorios donde la ciencia deja de mirar únicamente bajo nuestros pies para levantar la vista hacia el Sistema Solar. Jesús ha dedicado buena parte de su vida profesional a demostrar que la geología no termina en una cantera, un acuífero, una ladera o un informe técnico. La geología también está en Marte. También está en la Luna. También está en los asteroides. También está en las preguntas grandes, esas que empiezan con una roca y terminan rozando el origen de la vida. Ahí es nada.

Vivimos tiempos rarunos. Tiempos en los que cualquier majadería con música épica, subtítulos chillones y una cara impostada consigue más atención que años de trabajo serio. Tiempos en los que el mérito se confunde con el ruido, y la notoriedad con la valía. Por eso una noticia como esta reconcilia a uno, aunque sea un poco, con el mundo. Que un asteroide lleve el nombre de un geólogo español y que el ICOG solicite un sello para conmemorarlo no es una anécdota menor. Es una forma de poner las cosas en su sitio. De decir que también hay españoles cuya huella no está en el griterío político, sino en el catálogo del cielo. Y eso, conviene reconocerlo, tiene su punto de justicia poética.

El sello conmemorativo dedicado al asteroide (19756) Martinezfrias tendría valor científico, cultural y simbólico. Serviría para reconocer a un investigador español, sí, pero también para reivindicar una disciplina que ya no pertenece al terreno de la curiosidad exótica ni de la ciencia lejana. La Geología Planetaria forma parte de la profesión geológica y está recogida en los Estatutos del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos como función profesional número 39 desde hace 25 años. No hablamos, por tanto, de una ocurrencia simpática ni de una rareza para adornar congresos. Hablamos de una rama de la geología con presente, futuro y una importancia creciente en la exploración espacial, el estudio de Marte, la Luna, los asteroides, los meteoritos y los ambientes extremos terrestres que nos ayudan a comprender otros mundos. Que un asteroide lleve el nombre de Jesús Martínez Frías es motivo de orgullo para la geología española. Que ese reconocimiento viaje ahora también en forma de sello sería una forma elegante de contárselo al país.

Porque Jesús no sólo ha investigado. También ha construido. Ha creado espacios, redes, conversaciones, proyectos y complicidades científicas. Ahí está REDESPA, la Red Española de Planetología y Astrobiología, a la que tanto empeño, entusiasmo y horas ha dedicado. Una red que ha servido para reunir a científicos, investigadores, divulgadores y profesionales interesados en esa frontera fascinante donde la geología se da la mano con la astronomía, la biología, la química y la exploración espacial.

Jesús ha sido, en ese sentido, algo más que un especialista. Ha sido un tejedor. Y eso, en España, tiene mérito doble. Porque aquí levantar algo suele costar más que mantenerlo en órbita. Entre trámites, indiferencias, presupuestos flacos y egos de campanario, el que consigue poner en marcha una iniciativa científica y sostenerla en el tiempo merece, como mínimo, un respeto. Y si además consigue que esa iniciativa mire hacia Marte, hacia los meteoritos y hacia la astrobiología, entonces el respeto debería venir con banda de música. O con sello, que es de lo que hablamos.

Un sello para reconocer que la Geología Planetaria española también tiene órbita propia

La filatelia tiene algo de resistencia cultural. En estos tiempos de mensajes instantáneos, emoticonos, notificaciones y prisas, un sello parece casi una reliquia. Pero precisamente por eso conserva una dignidad especial. Un sello viaja. Un sello se guarda. Un sello convierte una carta en objeto. Tiene algo de cápsula del tiempo. Y en el caso de Martinezfrias, la metáfora es perfecta: una pequeña pieza de papel para recordar un cuerpo celeste; un homenaje terrestre para alguien que ha dedicado su vida a mirar más allá de la Tierra.

Además, no nos engañemos: España necesita contar mejor a sus científicos. Necesita poner rostro, nombre y relato a quienes trabajan fuera del ruido. Durante demasiado tiempo hemos reservado los homenajes para los de siempre, para los que salen en tertulias, para los que reparten consignas, para los que cambian de opinión con la soltura con que otros cambian de camisa. Mientras tanto, muchos científicos han seguido trabajando con discreción, oficio y una paciencia casi mineral. Jesús pertenece a esa estirpe. La de quienes no necesitan gritar para dejar huella. Y vaya si la ha dejado.

Su trayectoria forma parte de una aventura científica mayor que él mismo: la consolidación de la Geología Planetaria en España. Una disciplina que no se entiende bien si uno se queda en la caricatura del geólogo con martillo mirando piedras, como si la profesión terminara en una trinchera, una cantera o una ladera. La Geología Planetaria es mucho más. Es estudiar otros mundos para entender el nuestro. Es interpretar superficies marcianas, cráteres de impacto, meteoritos, materiales análogos, ambientes extremos y escenarios donde la vida pudo existir, podría existir o nos ayuda a entender cómo apareció aquí. Es aplicar el viejo oficio geológico a los paisajes del Sistema Solar. Es mirar una roca y saber que puede contener una historia escrita hace millones o miles de millones de años. Una historia sin palabras, pero no sin sentido.

Eso ha sabido explicar Jesús muchas veces. Con rigor, sí. Pero también con una capacidad divulgativa que no abunda. Porque comunicar ciencia no consiste en recitar tecnicismos como quien lanza tornillos desde un balcón. Comunicar ciencia es abrir puertas. Es hacer que quien escucha entienda por qué aquello importa. Y Jesús, en eso, ha sido siempre generoso. Generoso con su tiempo, con sus conocimientos y con quienes se acercaban a él buscando orientación, ánimo o una explicación menos áspera de esos asuntos que parecen reservados a especialistas.

Por eso este homenaje no debería quedarse en un simple trámite. El sello conmemorativo dedicado al asteroide (19756) Martinezfrias tendría valor científico, cultural y simbólico. Serviría para reconocer a un investigador español, sí, pero también para visibilizar una disciplina. Para recordar que la geología española no sólo mira al pasado de la Tierra, sino también al futuro de la exploración espacial. Para decirles a los jóvenes geólogos que su profesión no se agota en lo conocido. Que también pueden aspirar a trabajar en Marte, en la Luna, en asteroides, en misiones espaciales, en laboratorios, en proyectos internacionales y en preguntas que todavía no tienen respuesta. Y eso importa. Mucho.

Me consta, además, que otras instituciones apoyan esta iniciativa. No daré aquí más detalles, porque uno debe guardar cierto decoro y no andar soltando todo lo que sabe como tertuliano con prisa. Pero sí diré que este humilde blog se suma a la petición con entusiasmo. Y lo hace no por compromiso, ni por cortesía, ni por llenar un hueco entre artículos más broncos. Lo hace porque la causa lo merece. Porque Jesús lo merece. Porque hay reconocimientos que, cuando llegan, parecen obvios. Y este es uno de ellos. Aunque insisto: un sello se queda corto.

A Jesús habría que dedicarle una serie. Una emisión completa. Un sello para el asteroide, otro para Marte, otro para los meteoritos, otro para la astrobiología, otro para REDESPA, otro para la geología planetaria española y otro, de valor facial generoso, para la paciencia de quienes llevan años explicando que la ciencia no se improvisa, no se decreta y no cabe en una ocurrencia de despacho. Una serie con su matasellos especial, su sobre de primer día y su pequeño texto explicativo para que quien la vea entienda que detrás de ese nombre hay décadas de trabajo, entusiasmo y perseverancia.

Porque esa es la palabra: perseverancia.

Perseverar en la ciencia. Perseverar en la divulgación. Perseverar en una disciplina que no siempre tuvo el escaparate que merece. Perseverar en la idea de que España también puede mirar al espacio desde la geología, no sólo desde la ingeniería o la astronomía. Perseverar cuando otros se cansan. Perseverar cuando los focos apuntan a otra parte. Perseverar, en definitiva, como hacen los buenos: sin exageraciones, pero dejando camino.

El asteroide (19756) Martinezfrias seguirá ahí, girando en silencio, mucho después de que nosotros nos hayamos convertido en polvo, recuerdo o archivo digital extraviado. Seguirá su órbita, ajeno a nuestras prisas, a nuestras polémicas y a nuestras miserias domésticas. Y cada vez que alguien consulte su nombre, aparecerá el de Jesús. No como estatua inmóvil, sino como huella en movimiento. Como reconocimiento escrito en el cielo.

No está mal para un geólogo.

Así que desde aquí, desde este rincón humilde de internet, me sumo a la petición del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos. Que la Comisión Filatélica del Estado escuche. Que Correos tome nota. Que el sello dedicado al asteroide Martinezfrias vea la luz. Y que, si queda algo de buen gusto en los despachos, se haga con la dignidad que merece.

Porque hay homenajes que no engrandecen sólo al homenajeado. También engrandecen a quien los concede.

Y este sería uno de ellos.

Resume el artículo con tu IA favorita

Artículo anteriorPython: el BASIC de nuestro tiempo, pero con esteroides
Artículo siguienteLa camarilla en copia: esa pequeña traición cotidiana del correo electrónico
Con más de cuatro décadas de trayectoria profesional, iniciada como contable y responsable fiscal, he evolucionado hacia un perfil orientado a la comunicación, la gestión digital y la innovación tecnológica. A lo largo de los años he desempeñado funciones como responsable de administración, marketing, calidad, community manager y delegado de protección de datos en diferentes organizaciones. He liderado publicaciones impresas y electrónicas, gestionado proyectos de digitalización pioneros y desarrollado múltiples sitios web para entidades del ámbito profesional y asociativo. Entre 1996 y 1998 coordiné un proyecto de recopilación y difusión de software técnico en formato CD-ROM dirigido a docentes y profesionales. He impartido charlas sobre búsqueda de empleo y el uso estratégico de redes sociales, así como sobre procesos de digitalización en el entorno profesional. Desde 2003 mantengo un blog personal —inicialmente como Blog de epampliega y desde 2008 bajo el título Un Mundo Complejo— que se ha consolidado como un espacio de reflexión sobre economía, redes sociales, innovación, geopolítica y otros temas de actualidad. En 2025 he iniciado una colaboración mensual con una tribuna de opinión en la revista OP Machinery. Todo lo que aquí escribo responde únicamente a mi criterio personal y no representa, en modo alguno, la posición oficial de las entidades o empresas con las que colaboro o he colaborado a lo largo de mi trayectoria.

2 COMENTARIOS

  1. ¡Espectacular artículo, don Enrique! No sólo por el cariño inmenso que destilas hacia nuestro amigo el Dr. Martínez Frías, del que nos sentimos tan orgullos, y de la defensa impecable de la ciencia con mayúsculas y de esa Geología Planetaria que Jesús ha ayudado a consolidar en nuestro país, sino por tu fantástica escritura, en la que combinas tu vasta erudición, el rigor y un estilo literario propio inconfundible que es de lo más brillante, cercano y certero. Lo de la justicia poética frente al ruido actual tiene mucha enjundia. Con ese arte has logrado transmitir con muchísima sensibilidad y un toque de genialidad el por qué este reconocimiento nos toca el corazón a todos los que conocemos y admiramos al científico, al maestro, al amigo. Jesús es un referente indiscutible y excepcional que lleva décadas demostrando que la geología no tiene fronteras terrestres, igual que no las tienen ni su capacidad docente ni su imaginación. Todo reconocimiento –y tiene ya unos cuantos, incluido el asteroide– será siempre poco para agradecer tanta sabiduría y todo el bien que ha hecho por la ciencia. ¡Por ello, me sumo a tu genial propuesta del sello y, por supuesto, a la de la serie completa! ¡Ojalá la Comisión Filatélica te lea y tome nota! Un fuerte abrazo y muchas gracias por ser la voz de tan justa reivindicación.

    • Querido maestro, muchísimas gracias por tus palabras, que me emocionan y me abruman a partes iguales.
      Ya me gustaría a mí escribir como tú lo haces, con esa mezcla de sabiduría, precisión y humanidad que siempre dejas en cada texto y en cada conversación. En este caso, lo único que he intentado es poner unas pocas palabras al cariño, la admiración y el respeto que tantos sentimos por Jesús Martínez Frías.
      Lo del asteroide es precioso, pero lo del sello, y ya puestos, la serie completa, sería una manera magnífica de recordar que la ciencia también merece ocupar un lugar en nuestra memoria común. Y Jesús, desde luego, lo merece sobradamente.
      Gracias de corazón por leerlo así y por sumarte a esta pequeña reivindicación con tanta generosidad. Un fuerte abrazo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Salir de la versión móvil
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Básicamente la web no funcionará bien si no las activas.

Estas cookies son:

- Comprobación de inicio de sesión.

- Cookies de seguridad.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.